miércoles, 28 de noviembre de 2012

La Distancia no cuenta.

 El fin de semana pasado, tuvimos a Rakel y a l'Avi en nuestra casa, hacía tiempo que andábamos buscando fechas adecuadas a tod@s para vernos y que bajaran a Javilandia. La cosa salió francamente bien, aunque habría que preguntarles a ellos dos para asegurarlo, pero personalmente pienso que la experiencia fue positiva. El sábado nos reunimos con Hal9000, Olga y Samaruc para cenar y corrernos una juerga en toda regla, el domingo Olga y Hal vinieron a casa y commos todos juntos, con mis hijos incluídos. Teresa y yo ya habíamos estado ya en la de l'Avi y Rakel este verano, disfrutando de una hospitalidad de 10 sobre 10; en casa de Samaruc también he tenido la suerte de estar, así como en la de Hal9000, en donde he disfrutado de larguísimas veladas. Y todo ello me hace reflexionar sobre la amistad entre motoristas, algo más difícil de mantener de lo que parece a simple vista, a pesar de la siempre alabada "hermandad biker" y la tan famosa camaradería entre moter@s.
Pero me dí cuenta de que por muy mal que vayan las cosas (tal y como ocurre en nuestro triste y depauperado país) sigo teniendo amig@s, y sé de su lealtad, esa lealtad que es el mejor síntoma de una amistad positiva. Las motos nos llevan a muchos sitios y nos hacen tener amig@s aquí y allá, pero esa misma distancia que hemos recorrido para encontrarlos se convierte en un obstáculo a la hora de mantener la relación; pensadlo un momento y veréis la cantidad de amig@s que os ha dado la moto y con l@s cuales habéis perdido el contacto y la relación, y no necesariamente por desavenencias o problemas, simplemente porque vuestra vida os lleva por rutas diferentes. “Dicen que la distancia es el olvido” reza la canción, no tiene por qué ser así, pero pasa muy a menudo. Por eso cuando sin casi haberlo planificado has compartido un fin de semana con amig@s con solera de años, rutas y vivencias de todo tipo, la sensaciones son de lo más grato, te sientes pleno, con paz interior, satisfecho, porque han pasado los años y aprecias lo bueno y lo no tan bueno del/la otr@, sus virtudes y defectos te han enriquecido, su lealtad, su visión diferente de las cosas y la vida, te sirven igualmente, porque un/a verdader@ amig@ te quiere, tiene capacidad para entender y compartir tus problemas, sabe de tus sentimientos, tus alegrías, tus emociones … y no hace con ellas juicios de valor, no puede ser un/a buen/a amig@ quien te obliga a elegir, el respeto debe estar por encima de todo. Con tus verdader@s amig@s todo lo positivo se engrandece y lo negativo resulta más llevadero.
 Normalmente, en una amistad, disfrutamos con mucha frecuencia de la presencia del/la amig@, pero el mundo de las motos es más exigente, no podemos frecuentar a quien se halla a muchos kilómetros de nosotros, la distancia impone su peaje, y por ello, es más satisfactorio el encuentro y la convivencia breve, intensa pero irremediable, siempre hay que volver a montar y volver a la vida real, porque igual que en otros aspectos la amistad que da la motocicleta es un mundo hecho de sueños, de locura, de contradiciones, de emociones intensas, pero aparentemente breve, sí, sólo aparentemente, porque la solidez que en muchas ocasiones tiene, ignora la distancia física, y la sustituye por la cercanía del cariño y el aprecio.

Cuando os separéis de vuestro amigo,
no os aflijáis, pues lo que amáis en él
puede tornarse más claro en su ausencia,
como para el alpinista puede tornarse la montaña más clara
vista desde la planicie
                                                (Kalil Gibrán)

Gracias por este finde, Samaruc, Olga, Hal9000, Rakel, l’Avi, porque seguimos junt@s con el paso de los años, en la carretera, en una buena mesa, en una noche de juerga … en nuestro pueblo … en nuestra casa. GRACIAS CON MAYÚSCULAS porque el tiempo mejora nuestra amistad y la distancia no cuenta.

"En la moto viaja el cariño" (Carrizo,Asturias)


martes, 16 de octubre de 2012

El Dragón

Los cuentos de hadas son reales, no por hacernos creer que los dragones existen, sino por convencernos de que los dragones pueden ser vencidos.
                                                     Gilbert K. Chesterton

 Muchas veces me han preguntado la causa de mi devoción por el símbolo del dragón, en mi trabajo porque adorna muchos de mis objetos cotidianos, en mi afición porque llevo uno en la indumentaria motera y en varios lugares de mi moto, y por ambas razones igualmente algún que otro vecino y amigo o conocido también me lo pregunta de vez en cuando, normalmente suelo contestar con un escueto: "Porque me gusta", y nada más. Pero últimamente me ha dado por reflexionar sobre el tema y por explicar algunos motivos que tengo respecto a ese símbolo de forma dispersa y no demasiado intencionada, y mucho menos estructurada.

   El dragón es muy utilizado de diferentes maneras en el mundillo motero como tótem, y es sabido que un tótem significa la concreción de una serie de valores y virtudes en un ser real o imaginario que te representa y por qué no, te da protección y te acompaña en tus viajes, en tu soledad en la carretera o te distingue e identifica cuando viajas en compañía, la primera intención que tuve al adoptarlo hace años fue ésta, aunque la copié de un buen amigo al que, por supuesto pedí licencia para lucirlo como propio, ambos lo copiamos de un diseño de tatuaje tribal que también utilizó el genio del diseño motorista Arlen Ness hace tiempo. Y sin duda el dragón con sus alas y su poder de desplazarse pueden simbolizar el viaje, aunque precisamente el mío no lleve alas.
 Siempre, y sobre todo en mi infancia me atraían la ilustraciones y detalles acerca de aquellos seres formidables, los dinosaurios, que desaparecieron tras la caída de una asteroide, con el tiempo he sabido que sus fósiles son el origen de los "huesos de dragón" y la antigua creencia de que existían los dragones no estaba muy desencaminada viendo el hombre antiguo fósiles de grandes animales, alados o con enormes garras y mandíbulas amenazantes; por tanto había una base real para esa creencia.
 En nuestro mundo occidental el dragón se ha identificado con el mal y el diablo, al cual vencían santos y caballeros llenos de virtud y nobleza, pero estos dragones maléficos siempre eran custodios de virginales doncellas o tesoros. Y este simbolismo está claro para mí, para llegar a un tesoro, material o espiritual o a la pureza del amor hay que entablar una lucha, lucha en la que much@s fracasan y lo pierden todo, pero que colma de recompensas a quien triunfa.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhOOQTjRtje7COf-V4bLsgNeyfXBxAhftfaBdB89H_c5HPt8lCcwgZtdGiibSP6GGd0RrWrb11dXMS0T00p1AcEbcyvTdqhkEJYDraoft_xxI7IGFxWSrlq-YCzy3huSsmySbRAO2a01Q0/s1600/Dragon.jpg Pero es en las culturas orientales en donde el dragón cobra una gran relevancia, en oriente sus connotaciones dejan de ser negativas y pasan a ser símbolos de grandes virtudes, en China es el símbolo máximo, el del emperador, el bienestar, la grandeza, la bondad y las bendiciones; todos conocemos la simbología del horóscopo chino y cómo define los caracteres, y la "personalidad dragón" es capaz de superar cualquier obstáculo, enérgico, optimista, decidido, inteligente, seguro de sí mísmo y ambicioso ... ¡vaya!, casi todo aquello de lo que carezco y representa para mí una quimera inalcanzable; quizá sea el deseo inconsciente de poseer estas virtudes lo que me incline hacia ellas y se concrete en la figura del dragón, aunque lo dudo, por muy rico que sea mi inconsciente no creo que sea capaz de esa pirueta, la verdad, pero es hermoso pensarlo y hacer de esas virtudes un "Santo Grial" digno de dedicar los mejores afanes.
 Aunque la verdadera fascinación que me causa el dragón es sin duda mi gusto por la fantasía, porque estoy convencido que los cuentos y las leyendas representan de forma simbólica la vida misma, ¿acaso no es cierto que en la vida nos toca luchar contra auténticos monstruos...? sí, monstruos como la pobreza, el olvido, la desesperanza, el desamor, la desilusión, ... la soledad no deseada, la enfermedad, y la misma brevedad de la vida; hay bosques oscuros e interminables tierras malditas en las cuales acechan verdaderos dragones capaces de acabar con nosotros y ante los cuales solo cabe la lucha y la perseverancia y cuya recompensa es la vida misma sentida con plenitud, simbolizada en una doncella o en un tesoro, por ello esos peligros, esos dragones, a su vez son necesarios para extraer de nuestro interior lo mejor.
 Llevaré en mi moto y en mi ropa ese dragón que me recuerde que la vida hay que lucharla y sufrirla para que tenga sentido y valga la pena, como se lucha en una motocicleta contra el frío, el calor, el cansancio, o el riesgo constante. La fantasía y la realidad pueden ser una misma cosa, las dos caras de una sola moneda y una buena representación de esa dualidad es sin duda el DRAGÓN. Uno de los grandes maestros de la fantasía, Hans Christian Andersen afirmaba:  "La vida en sí es el más maravilloso cuento de hadas."



domingo, 9 de septiembre de 2012

25 aniversario

Ir a Pingüinos aquel año fue casi casi improvisado, esa semana, el lunes, Toño vino a casa a recoger unos trastos de la koncentra de noviembre que habían ido a parar a mi garaje por error, cuando estuvo arreglado el tema fumamos un cigarrito y charlamos:
-¿Te vas a Pingüinos esta semana...? Recuerdo que me dijiste que habías reservado un hostal junto a Boecillo ¿no?
-¡Claro!,he decidido no volver a Pingüinos e ir este año por última vez, tengo que buscar otras invernales que no conozco. Oye, podías venir, ¡venga Javi!, "pensat i fet" aún tienes cuatro días para hacerte a la idea.
-No sé tío, sigo con la reserva de la Virago averiada, será un coñazo ir de gasolinera en gasolinera repostando con solo trece litros válidos. Y luego ¿que?, vosotros dos os largáis al hostal y me dejáis a mí en la koncentra, porque desde luego que voy para quedarme en tienda, ya me conoces.
-No pongas excusas, va a venir un colega del Big Twin de Castellón, también en tienda, y Mari, José Peñas, Juanito y los gemelos, gente que conoces tú más que yo y desde hace más tiempo, y tú no tienes pegas para relacionarte con los que te rodeen, seguro que como siempre harás amig@s el primer día. Y otra razón más importante, hemos de llevar una antorcha por Juan ... (aún no hacía un año que Juan Peñas nos había dejado en una curva, en una ruta en la íbamos nosotros, yo tras a él).
-Vale, mañana te llamo y te digo lo que decida.

Y después de una breve reflexión, un día de pocas (muy pocas) palabras con Teresa, y un par de días más de preparativos, me ví detrás de la HD Softail de Toño camino de Valladolid, en una madrugada fría (de las más que recuerdo), hasta el extremo de ir gritando por el dolor del frío intenso con mi Virago cubierta por una fina capa de hielo (igual que nosotros) que nos traía una niebla densa y helada  que obligaba a ir con la visera del casco alzada en el tramo de Requena hasta Graja de Iniesta (autovía Valencia-Madrid) en cuya gasolinera hubo que parar a riesgo de acabar congelados hasta la médula; no hay protección que resista nueve grados bajo cero durante muchos kilómetros, el frío va cruzando poco a poco todas las capas de la vestimenta hasta que te llega al cuerpo como auténticos cuchillos.
 Llegamos a Boecillo después de un viaje tranquilo, solo complicado aquella madrugada por el frío; buscamos una buena ubicación para acampar, lejos de las carpas y la plaza  y apartados de las sendas que cruzaban la acampada, recogimos leña y prendimos nuestra hoguera, montamos la tienda y ocupé con la Virago la parcela contigua para guardar sitio al colega que tenía que hacerme compañía, Miguel (José Miguel), igual que Toño, del HD Club de Castellón por aquel entonces y que había salido unas horas más tarde de Borriana. A las 21 h. nos llamó, se estaba registrando, nos encontró fácil y montó su tienda junto a mí, y tras las presentaciones y la faena de instalación fuimos a cenar con nuestros tickets los cuatro, Miguel, Toño & Marisa, y yo. Ya pasadas las 00 h., la pareja se fue al hostal y me quedé a solas con Miguel.
Miguel en Pingüinos 2006
Era un hombre sencillo, poco hablador, muy observador, metódico, prudente y previsor, pero muy asequible en el trato y pronto callejeábamos juntos como viejos amigos y charlábamos animadamente de lo divino y humano ... la hermandad biker, lo intangible existe y es lo que la hace real.
 Aquella noche cumplimos los rituales propios de la ocasión, visita a todas las carpas de la koncentra, paseos interminables e inspección de todo el recinto y sus motos, salida al pueblo de Boecillo con visita a su plaza y sus carpas y al tramo acotado para motos y quads, en el que se aplaudían y celebraban las cabriolas, accidentes e imprudencias de los más atrevidos, con nuestras obligadas cervezas en cada "estación" y los cuba-libres finales previos al retiro nocturno. Cuando no pudo más, me dejó haciendo amistad junto a la hoguera con nuestros vecinos, unos gallegos veteranos de mil batallas en Pingüinos y unos chavales de Salamanca, yo no voy a las koncentras a dormir, para eso me quedo en casa que se está más confortable, prefiero "desfasar" y vivir a tope tres días aunque luego me cueste otros tres recuperarme en la vida real. Al día siguiente, encuentro con la familia Peñas-Ibáñez, pingüineros de siempre, ruta multitudinaria a Valladolid, comida y vuelta a vivir una invernal, hogueras (son como estaciones de servicio para coger calorías), pasear entre miles de motos y moter@s, visita a las carpas de Boecillo, cena y procesión de antorchas y larga noche en la que mejor no entrar en detalles, el que quiera detalles de una juerga motera lo tiene fácil, para entrar no hace falta moto, la moto es para viajar hasta ella y volver, es el objeto de toda la cuestión. El domingo recogida de "enseres" varios y salida hacia casa, con menos frío que a la ida por suerte y fin de tres días de Pingüinos 2006, 25º aniversario. Un año más duró la koncentra en aquel maravilloso y adecuado entorno de Boecillo, volví al año siguiente ya con los Star Riders, y volvió a ser majestuosa, diferente pero muy buena; dos años después viajamos a Simancas ... y ya no he vuelto, la confusión, los errores de organización, el nulo espíritu biker, el barro que lo invadió todo, la leña ya no era de pino eran recortes de paléts; cambié mi punto de mira de invernal por Tordesillas y Motauros y años después recordé Boecillo en esta koncentra en la que sentí lo mismo que había sentido allí, sentirme motorista, buena organización y respeto por el que viaja en enero con su moto, colas soportables, ambiente de unidad en la carpa (única), en fin, nada se pierde si solo cambia de lugar, y sé que tengo una excelente invernal a mano.
 Durante cierto tiempo seguí en contacto con Miguel, intercambiamos fotos e incluso rodamos pocos días después quedando bloqueados por la ventisca y la nieve en la gasolinera de Bejís, en plena sierra del Toro, en una ruta que hubo que modificar pero que quedó muy bien al final y con aventura para contar. Hace un par de años hablé por Tf. con él, había dejado su HD Softail por una BMW trail y había cambiado su ambiente cústom del HDC por el de la ruta "pura y dura" y el turismo en moto. Algo me dice que volveremos a cruzar nuestros caminos moteros, no sé cuando, pero volveremos a rodar juntos, es algo que me ha ocurrido ya muchas veces. Me alegro de haberte conocido, que tengas suerte y buena ruta compañero.


viernes, 17 de agosto de 2012

Motos y Crisis

 Es un tema recurrente en todos los círculos moteros, en cualquier kdd, en cualquier salida fugaz, los comentarios se inclinan fatalmente hacia ello. A finales de los 90 y primeros años de este siglo, este país batía records de ventas de motos a nivel europeo, los datos del 2008, último año del “boom” motero, eran mareantes, se vendieron 6.618 Yamaha Fazer 600, modelo que batía records tres años consecutivos, igualmente subían las ventas en todas las marcas, y la convalidación del carnet B para conducir motos de hasta 125 cc. disparaba ese segmento; pero desde entonces parece que se acabaron las ventas y la afición, se montan kedadas, las koncentras se convocan casi las mismas, las matinales, las salidas, en este verano se han revitalizado algo las asistencias, pero seguro que eso es debido al periodo vacacional, que antes se aprovechaba para el turismo y ahora hacemos coincidir por necesidad con la afición, es más asequible una koncentra que un viaje organizado por agencia, pero en el global de este año el nivel de asistencia corre paralelo a lo que las estadísticas demuestran:

-Un esperanzador mes de octubre donde la caída se había relajado (-1,85%), el mes de noviembre devuelve a la realidad al sector con una fortísima caída de un 20,2%, lo que mantiene a la motocicleta en una profunda crisis. El ciclomotor y la media y alta cilindrada son los segmentos que más sufren, pero ahora también cae la moto ligera de hasta 125cc.

 
-2011 Cierra con cifras de ventas de motos de hace más de una década. La crisis económica, el desempleo, el endurecimiento al acceso de los permisos de conducción, las limitaciones a nuevos conductores (que no se dan en el ámbito de los coches inexplicablemente) son las principales causas apuntadas por ANESDOR de la caída en las ventas de motos durante el año 2011. La media y la alta cilindrada, las más afectadas, junto a los ciclomotores (sector a punto de desaparacer).
 
-Continúa la tendencia a la baja en las ventas de motos en 2012, sólo el segmento de los scooter experimenta una leve mejoría dentro de la caída generalizada en la venta de motos nuevas de este mes de enero del 2012. El descenso de un 5,8% deja al sector, por tercer mes consecutivo, por debajo de las 1.500 unidades (totales) vendidas en el pasado mes de enero. La “superlicencia” ha dado ya la puntilla al sector.
 
-Una caída del 22% es el resultado registrado tras el pasado y frío mes de febrero. Todos los segmentos caen mientras siguen arreciando la crisis económica y los problemas relacionados con los carnets de moto. 

-La venta mercado de 2ª mano parecía que se recuperaba, pero los datos inmediatamente anteriores al verano (época dorada de ventas de motos) demuestran que ese sector también se ha venido abajo. 

 -Tampoco son malos todos los datos, la siniestralidad ha caído el 47%, … lógico, ¿cuantas motos han dejado de rodar …? Posiblemente ese 47%, aunque como la desfachatez no tiene límites, hay quien se apunta el tanto gracias a su gestión ... 


Datos:
ANESDOR (Asociación Nacional de empresas del sector de dos ruedas)

Y yo añadiría el aumento progresivo del precio de la gasolina, hoy hay que presupuestarlo cuando planificamos un viaje, es una buena parte del gasto.
Y nuestros polític@s nos “animan” a diario con mensajes desalentadores, como si lo peor aún no hubiera llegado y que debemos mentalizarnos de próximas y peores estrecheces, estrecheces que, ¡oh milagro!, parece no les afectan a ell@s, y el mensaje ya empieza a ser entendido por el pueblo llano: “Aprietate bien el cinturón, para que mantengamos el chiringuito intocable”, parece ser que hemos de asumir que las urnas les sitúan por encima del bien y del mal, de la prima de riesgo, de la deuda y del empobrecimiento general de una sociedad que empieza a respirar con dificultad.

Hasta hace poco el termómetro de futur@s moter@s eran los aparcamientos de institutos y escuelas universitarias, era reconfortante ver las hileras interminables de ciclomotores y motos abigarradas y coloristas, donde las motos se contaban por docenas, hoy apenas llegan a unas pocas, con los coches invadiendo los aparcamientos exclusivos de motos. Ya no hay tantas motos, no se ven apenas aquellos trucajes mileuristas, hoy se cambian poco más que escapes, los chavales no se compran ciclomotores racing o cústom, los pocos que compran algo con dos ruedas se compran scooters de paseo. También era frecuente en la madurez volver a retomar la afición o descubrirla como un nuevo horizonte de esparcimiento, integrándose en grupos moteros o creándolos como fuente de relación sana y sin complicaciones.
Se van aparcando poco a poco más y más motos. Me entristecen las motos aparcadas, con polvo, sin vida. Una moto quiere brillar y salir a rodar, no importa tener una vida breve pero que sea intensa. Sin embargo, la intensidad es lo que mas las ha perjudicado, pues sale cara, muy cara. Conozco muchos casos en los que el recorte familiar de gastos ha ido paralelo al encarecimiento de la vida, y al final ha tocado vender (o malvender) la moto para seguir con la hipoteca, o simplemente tapar los agujeros que deja el desempleo, la merma de ingresos, y el aumento de gravámenes de las casi inumerables administraciones que sufrimos en este pais. Las asociaciones y grupos moteros languidecen y se disuelven poco a poco, aunque siempre hay quien se aferra a la afición a toda costa sin reducir su actividad, ... mi admiración hacia ell@s.
 
¿Qué se puede hacer? La verdad es que poco o nada está en nuestras manos (salvo el pataleo ... ¡pero que se oiga!). Tenemos un modelo económico que no sirve ni se puede recuperar, a no ser que compremos media docena de pisos tod@s l@s españoles, y nuestros políticos parecen no tener ideas que no sean la de salvaguardar a toda costa sus privilegios ... y ser los últimos en caer al pozo, el modelo social no existe y las desigualdades se agrandan de forma exponencial. Personalmente solo me queda procurar mantener mi Drag en buen uso e ir menguando mi actividad motera en la misma medida que mengua mi economía y mis posibilidades, no perder los lazos de amistad y hermandad, y esperar tiempos mejores, porque el robo de las esperanzas de la gente es el peor de todos, y me aferro a vivir con un horizonte de esperanza, esa esperanza que debe ser lo último en perder; Pandora abrió su caja y todos los males se esparcieron por el mundo, ... pero cerró la caja antes de que se escapara la esperanza, era lo único bueno que contenía ... ¿Quién sabe?, quizá éste sea el principio del fin, el fin de un modelo de sociedad basado en la desigualdad, en la competencia, en los beneficios monetarios, quizá este materialismo surgido del capital y el beneficio esté a punto de dar paso a un momento histórico nuevo y diferente ... y mejor.

Imagina que no hay posesiones, 
me pregunto si puedes, 
sin necesidad de codicia o hambre,
una hermandad del hombre.
Imagina a toda la gente 
compartiendo todo el mundo...

Tu puedes decir que soy un soñador, 
pero no soy el único,
espero que algún día te nos unas,
         y el mundo vivirá como uno solo.            
 (John Lennon)

                          

martes, 31 de julio de 2012

SOY MOTERO

Hace un tiempo, mi amigo Luis "Calavera", escribió un post en el foro Star Riders, en el que exponía sus razones para ser y sentirse motero, como siempre me ocurre con él, ello me impulsó a contestarle y me dió argumentos para reflexionar sobre las mías. Como me suele ocurrir, no las encontré, al menos no con la claridad y rotundidad que desearía; aunque, una vez más, pude comprobar lo que el inconsciente es capaz de influir en nosotros, y en mi caso, que no soy persona de verdades absolutas. Me parece interesante reproducir y guardar en el bloq aquellas ideas, y ahí van.



 No sé bien por qué me gustan las motos, supongo que las constantes idas y venidas de mi padre con la suya, cuando casi ni sabía andar, fueron el origen; bajaba al garaje y me subía en su Iso bicilíndrica sobre el caballete y desde allí solo tenía agarrarme al manillar, mirar hacia adelante, cerrar los ojos e imaginar la carretera ... y comenzar a viajar por todos aquellos lugares que veía en los libros y en el cine, me sentaba en un taburete y la limpiaba a conciencia, desconectaba el macarrón para sacar gasolina y con un pincel petroleaba con detalle el motor y las ruedas, para frotar después hasta que relucía. Con aquella moto las reparaciones eran constantes, y me sentaba junto a mi padre para observar con atención todo lo que hacía, darle al momento las herramientas y escuchar sus comentarios y respuestas a mis constantes preguntas; cuando visitaba taller iba con él para perderme entre las motos y observarlas con atención, y ganarme la bronca de algún adulto por tocarlas, porque a escondidas tocaba todos los mandos e interruptores que veía. Igualmente cuando venían a casa conocidos en moto, bajaba junto a ellas y las escudriñaba hasta que se iban, la MV Agusta 125 del Sr. Vicente o las Ducati de Manolo Sifre, y sobre todo la Sanglas 350 de mi padrino Carlos Taulé, esa sí que era impresionante, toda negra y enorme, con pantalla y defensas carenadas, mi padrino fue la 1ª persona que recuerdo que utilizaba casco y una chupa de cuero forrada, aquello era casi un sueño, y más aún cuando me subía a ella y me sentaba en el depósito (siempre parada, era muy pequeño). ¿Y qué decir de los primeros viajes con mi padre? El primero lo recuerdo casi como si ocurriera ayer, tenía 7 años, había tomado la 1ª comunión hacía solo unos días (por eso sé la edad exacta), salimos de madrugada, aún noche cerrada en Castellón, y la ruta, La Pobla Tornesa, Els Ibarsos, Vall d'Alba, Albocàsser, Ares y su imponente puerto (el Coll d'Ares), Villafranca del Cid y al fin Mosqueruela, ya en Teruel, todo el viaje sobre un cojín en el depósito (no llegaba a las estriberas ni mi padre se fiaba de llevarme atrás) y agarrado al centro del manillar, y aunque era junio, helado a pesar de los guantes, el verdugo de lana y la bufanda de tres vueltas (el Maestrazgo no es muy caluroso, ni en verano), aquel viaje fue una de las grandes experiencias de mi niñez y muchos más que hice hasta que un buen día mi padre se compró un Seat 1400 especial y la Iso quedó en un rincón, solo cuidada y atendida por mí y de vez en cuando por mi padre algún rato de verano en el que salía a relucir una afición que nunca perdió del todo, pero un padre de familia numerosa necesita un coche para moverse y mover a su prole; me he preguntado muchas veces si perdió la afición al comprar su primer coche, hoy sé que no fue así, y lo sé por los sentimientos que pude comprobar en él, ya muy enfermo, cuando compré la Drag, si que anduvo y llevó la Virago, con una soltura sorprendente, pero con la Drag se limitó a admirarla y recordar conmigo nuestras andanzas moteras en el amanecer de mi vida. Aquel coche, digno de una película americana de cine negro de los 50, me privó de la exclusividad de los viajes a dúo con mi padre, aunque hoy sería una auténtica reliquia, en parte ya era antiguo cuando lo compramos en 1966, era un tercera mano, los coches nuevos no eran muy asequibles.


Seat 1400 Especial


Mi niñez en los 60 estuvo rodeada de motos, España era un país motorizado, donde tener un coche era extremadamente raro y síntoma de buena posición, pero los Gordini, los Seat, los Citröen de la época, etc, nunca llamaron mi atención lo más mínimo, como ahora, son para mí meramente utilitarios e insufribles en un viaje largo sin una buena música o conversación animada.
Siempre he pensado que aquellas vivencias de mi niñez son las causantes de llevar este "veneno" en la sangre, esta adicción de la que nuna he podido soltarme y que nunca aconsejo a nadie (ya lo he escrito en este blog); parece contradictorio pero es así, no porque no quiera compartirla, al contrario, sino porque en mí es eso, un "cuelgue", y no puedo aconsejar a nadie esa esclavitud mental y física, no sería honrado, aunque sé que en ella hay felicidad, libertad y plenitud para dar y tomar.
Yo me he preguntado muchas veces por qué soy motorista (me gusta más que motero) y siempre llego a la conclusión de lo escrito aquí, por mi trabajo sé que las vivencias intensas de la niñez determinan de forma inconsciente nuestra vida posterior. Hoy tengo millones de razones para ir en moto, ha sido la misma moto las que me las ha dado sin buscarlas pero a veces creo que solo justifico algo irracional que sentía hace muchos años y quedó dentro de mí para siempre.. 


sábado, 21 de julio de 2012

MI VIRAGO

 No puede ser biennacido, quien no es agradecido.

Me resulta muy difícil escribir sobre ella, fueron quince años de verla a diario, de vivir innumerables sueños junto a ella, de conocer personas que nunca hubiera conocido, y de abrirme caminos que han condicionado mi presente de una forma muy distinta a como hubiera sido sin tenerla como referencia de mi tiempo libre. Es curioso, pero muchas veces he pensado como ha condicionado mi vida, un hierro, una máquina, solo eso.

  Mi Virago 535 merece un recuerdo, fue mi primera moto “a estrenar”, pues la seis anteriores siempre fueron de segunda, tercera o más manos aún, pero ninguna nueva. Me ha resultado difícil por los sentimientos que despierta en mí, porque como muy bien dijo Carrizo (un forero del foro S.Riders) “en las motos viaja el cariño”, y ligadas a ella hay infinidad de vivencias que ya forman parte de mí y del archivo de mi vida como momentos espectaculares y que no sabría cómo expresar y resumir en unas líneas; he olvidado algunos de esos momentos pero todos vienen a ser igual de maravillosos, pero vamos al tema sin más preámbulos.

Desde el 1986 estaba sin moto por primera vez desde los trece años, con la llegada de mi primer hijo había pensado que las motos no eran para un padre responsable y había vendido mi MV Agusta, los primeros años fueron fáciles de llevar, solo nostalgia, pero con el tiempo se iba convirtiendo en desesperanza, me había convertido en el padre jóven que, de la mano de su hijo, gira la cabeza cada vez que pasa una de más de 125 cc., algo que no se le escapaba a mi chica. Pero llegó 1991, uno de los mejores años de mi vida, mi segundo hijo, y un cambio en mi situación profesional y la de Teresa. Vivíamos en Benicàssim, en el carrer La Pau, y todos los días cuando llegaba del trabajo tenía en mi calle, junto al Hotel Canadá (hoy desaparecido) una increíble Yamaha Virago 1100, negra y reluciente, con ribetes dorados y hermosas líneas cústom. En ocasiones súbía a casa y seguía mirándola desde el balcón, nunca ví a su dueño, no coincidimos, pero oía casi a diario su sonido grave alejándose cerca de la media noche. Llegó el verano, y con él, jóvenes “bien situados” de Castellón frecuentaban con sus motos las terrazas que rodeaban mi calle, y me fijé en la hermana “pequeña” de mi 1100, la 535, más estilizada, clásica e igual de hermosa que su hermana, y como bien suponía, más asequible para comprar. Y un buen día, mientras paseábamos junto a las terrazas de la plaza de la estación y yo miraba absorto una Virago rojo-carmín, Teresa pronunció las palabras mágicas … “Comprala, … ¿por qué no?”, era agosto, el día cinco de octubre la matriculaba y la sacaba de taller para ir a firmar el seguro y llevarla a casa, aquella tarde apenas me atreví a hacerle un par de Km’s, acostumbrado a motos con la mitad de peso y dimensiones, aquello me pareció como empezar de cero, (y lo era) me sentí torpe e inseguro, y estuve un par de semanas sacándola de noche y sin tráfico hasta que le fuí pillando el aire y me sentí más seguro.


Rodé con ella quince años, y como soy prudente e inseguro (demasiado), todo con ella fue poco a poco de menos a más, reconstruí mis viejas amistades moteras, volví a sentir el placer de la carretera y los cilindros casi en las entrañas, los viajes a las koncentras, las matinales, las escapadas solitarias a carreteras y parajes desconocidos, el frío, el calor, la angustia de los sustos y el roce con el duro asfalto, la camaradería de las rutas en grupo, el ambiente de un buen bar y una buena música con las motos en la acera, la inflé de kilómetros y nunca, pero nunca, dejó de traerme a casa, pues con ella olvidé el miedo a las averías y a quedar “tirado”, algo que creía inevitable con una moto, ella no era como las anteriores, las pocas averías eran predecibles y aquellos motores no había que desmontarlos tras cada aventura. Nunca hubiera habido una Drag 1100 sin la Virago.
Con los años no perdió ni fiabilidad ni potencia, pero a mi alrededor todo el mundo cambiaba de moto y me entró el gusanillo de rodar con una moto de más de 1.000 cc., aparecieron los Dragsters y rodando con ell@s los ojos y el alma se me iban detras de las Drag Star 1100, en el 2006 cumplí 50 años y fue como la señal de que la hora había llegado, encargué la Drag sin vender la Virago, me dolía, pero la carne es débil y “el bolsillo” más aún, había un enamorado de mi Virago que siempre que la veía en el taller preguntaba si estaba en venta, y debió estarlo mucho porque no discutió ni un céntimo del exagerado precio que le puse, y el mismo día que la llevé a taller … se la llevó, no tuve tiempo ni de despedirme ni de echarle una última mirada, pero fue honrada hasta el fin, pues dos meses después me tropecé con ella aparcada en la plaza San Agustín de Valencia, frente al FNAC, y allí, los dos, rodeados de transeuntes apresurados le hice los honores y me despedí mentalmente de forma adecuada acariciando sus mandos, y me alegré de verla reluciente y mimada, eso se nota, subí al coche y seguí mirándola por el retrovisor hasta que desapareció, era un momento hermoso para recordar, fue una buena despedida (si es que las hay)

Gracias desde aquí, a l@s magnífic@s compañeros que nos acompañaron  en aquellos años, Antonio Tacco y Antonio Jr., Celia, Fabri, Espartero, Machaca, el Negro, Blas, Llargo, Valentín, Tono, Tanke, Abel, Chato, Manolo-Rácer, Garrofa, Jóse Peñas y familia, Mary, Capilla, Manolo Sifre, Augusto, Marisa, Osarvi y Satu, Joaquín, Miguel, Elías, Juanito Fernández, Ricardo “Tintín”, mi sobrino Javi, Arturo y Eva … y  en fin, a l@s much@s que conocimos en el vasto mundo motero y que ocasionalmente compartieron aquellos momentos felices; y un recuerdo más especial a los que nos han dejado ya, y que, como lo hicieron junto a mi Virago, ruedan conmigo, y como ella lo harán siempre, Jose Luis “Cosabuena”, Juan Peñas, Alberto Tacco y Toño Cazorla. Y a mi Virago, que acabó sus días conmigo empujándome hasta el presente.

         La última noche que durmió en casa:

martes, 11 de octubre de 2011

Espérame en Otoño ...


  Cada estación del año tiene sus seguidores, la primavera "la sangre altera"; el verano arrasa, nos trae vacaciones, la extra, buen tiempo, sin duda es la más esperada; incluso el invierno resulta encantador y atractivo para muchos con sus nevadas, su solsticio, la familiaridad en torno al hogar y el frío regenerador. Pero ... ¿y el otoño?, ¿por qué aparece siempre como la cenicienta de las estaciones?, y es que en general lo identificamos con el viento, la caída de la hoja, las lluvias, los primeros fríos (los que más se sufren), las primeras gripes, ... la vuelta al quehacer diario y monótono, es cuando l@s niñ@s sacan sus juguetes, y los trajes de baño de la mochila y ordenan allí libros cuadernos y lapiceros, las madres y padres buscan los impermeables, las botas de agua, la ropa de abrigo; mis amigos los pájaros comienzan su viaje anual, y percibimos como se alargan las noches a la vez que se acortan los días; y la salud débil corre serios peligros (...la caída de la hoja).
 Sí, es cierto, todo parece girar hacia lo negativo, lo oscuro, lo triste, lo inevitable. Pero como en el mundo debe existir la excepción para cumplir la regla, hay personas a las que nos gusta el otoño por encima de las demás estaciones, aunque sin renunciar a lo que aportan las demás, pues todas son necesarias y complementarias, ningún árbol renacerá sin despojarse de su viejo y caduco vestido, porque no habrá primavera sin la penitencia otoñal. Hay muchos aspectos que, en general, olvidamos del otoño y a mí personalmente me han encantado siempre. En mi niñez buscaba por los parques de mi ciudad aquellos montones de hojas para lanzarme sobre ellos, como un mullido colchón en el que podía desaparecer a los ojos de los demás y espiarles sin problemas; la temperatura invita a cubrir nuestro cuerpo, pero es fácil combatirla con poco esfuerzo, y se olvidan los rigores del calor contra el que hay pocos recursos; en mi tierra mediterránea la explosión de rojos, pardos, dorados, anaranjados es espectacular; ¿y qué decir de los atardeceres?, un espectáculo de lo más increíble .
                           Octubre del 2008, atardecer en el pantano del Regajo (Río Palancia)

  Y en lo que toca a la motocicleta, posiblemente sea la estación ideal, hay que cubrirse ya, pero no son necesarias grandes precauciones contra el frío, las carreteras aún no tienen hielos, los motores y neumáticos encuentran la temperatura ideal, ni demasiado frío ni calor, todo está en su sitio. En verano los grupos moteros se desintegran, las vacaciones nos llevan más hacia lo familiar o lo personal, pero en otoño vuelven las quedadas, ya no utilizamos la moto para irnos de vacaciones, quedamos para salir en moto y disfrutar de ella, ya no es una escusa, utilizarla es un objetivo. Y tenemos en estos días una de las estampas más plásticas y hermosas que puedan verse, la de levantar al paso de nuestras motos una nube de hojas secas en una curva de carretera de montaña, todo un espectáculo, es el otoño que te espera y te envuelve.

                         Octubre del 2008, atardecer en el pantano del Regajo (Río Palancia)

 Hay un color especial, leí hace tiempo que Clint Eastwood, Anthony Mann, Sidney Pollach y grandes cineastas rodaban los exteriores de sus películas en otoño por su luz más tenue y oblícua. Jeremias Johnson subió a las Rocosas en otoño y así comenzó el viaje interminable hacia su interior.  Personalmente tengo siempre en septiembre la sensación de que todo vuelve a comenzar, para mí, mi año natural comienza en otoño, influye mi profesión lo sé, pero no puedo luchar, ya es algo fisiológico en mí, nací en un instituto de enseñanzas medias (Francisco Ribalta de Castellón), mi niñez transcurrió en colegios, y mi adolescencia en internados, mi juventud fue universitaria, y cuando me integré en el mundo profesional ... de nuevo a empezar el año con el otoño, toda una vida cerrando el círculo en julio y volviéndolo a abrir en septiembre tras el el paréntesis del verano, que para mí es solo eso, un paréntesis para tomar carrerilla. En el inconsciente colectivo el otoño es la época de recolección y la de la siembra, del final y del principio de un nuevo periplo natural, y todos tenemos antepasados agricultores y ganaderos, está en nuestra genética.
 Tampoco necesito excusas para justificarme, me gusta el otoño porque sí, como me gustan las motos, el color rojo, los arroces, las mujeres de ojos azules, puedo encontrar montones de razones para ello, pero en el fondo, es algo emocional y de difícil explicación, muchas veces las cosas más difíciles de entender y explicar son las más sencillas e inmediatas a la hora de sentir, de emocionarse.

   Espérame en otoño ..., yo os espero a todos y todas allí, en los atardeceres, en el viento, en el paso de las aves, en esas hojas secas que levantan nuestras ruedas, en el lento desandar de la luz del día, en la paz de las noches que se alargan, en el sosiego que da saber que siempre podemos volver a empezar ...

miércoles, 6 de julio de 2011

Viaje a Alcañiz

Casi no se puede considerar un viaje, pues con un kilometraje de 238 Km, es una ruta en la que apenas si llegan a molestarte las posaderas, cuando la Drag empieza a funcionar fina y le pillas el aire a la carretera ... ya has llegado. Pero sin sospecharlo, se convierte en algo especial. No hace mucho hice esta ruta hasta Galbe con un puñado de buenos amigos, visitamos los dinosaurios tamaño natural, comimos en La Era, un hostal fantástico y conocimos a Morlako Cústom, sí, es sorprendente, en un pueblo de 150 almas un taller de transformación y aerografía de motos, y muy conocido por participar en los mejores show-bike, recuerdo que a la vuelta la Drag de Osarvi, se paraba y daba tirones, hasta que descubrimos que el filtro de aire tenía telarañas ... Pero aquella ruta no despertó en mí sensaciones que sí tuve este sábado.
 Ha sido especial por tres motivos: el primero acudir a una kdd Star Riders, siempre es un acierto, se apuesta sobre seguro, y no hablaré de ella, puesto que aquí toca hablar del viaje. El segundo también es apostar sobre seguro, viajar con mi tocayo Hal9000 siempre sale perfecto, llevo algunos miles de Km's hechos junto a él, y sigue siendo un honor y un privilegio; llevarlo delante supone conducir con seguridad y cierta relajación, pero relajación relativa, ¡ojo!, le gusta hacer curvas y llevar sus motos "alegres", sin grandes aceleraciones momentáneas, pero manteniendo una media más que buena, desde luego no te aburres, e insisto, en tramos de curvas agárrate al manillar, respira hondo, concéntrate y ... ¡a divertirte! Y el tercer motivo fue el inesperado, un aluvión de recuerdos de mi infancia que inmediatamente os describiré.
 A las 10:00 había quedado con Hal9000 en la Galp de Segorbe, la puntualidad exquisita, salimos camino de Teruel por  la Mudéjar, una vieja conocida y con un tramo dentro de Javilandia (hasta Sarrión, límite norte). Hicimos este primer tramo en 40 minutos, repostamos en Teruel, ...un Aquarius, un cigarrito y a pillar la N-420 y desvío hacia Alcañiz. Las primeras curvas a la altura de Tortajada y Villalba Baja, con descensos divertidos y curvas enlazadas ... a rascar plataformas, estos Metzeler son lo mejor que he llevado en mi Drag, nunca fuerzas el manillar, entra sola en la curva y si vas rápido se acuesta muy suave en la trazada, una delicia; el paisaje, igual que casi todo el camino, espectacular, las hoces frondosas y las choperas del Alfambra te acompañan junto a los buitres, águilas y torcaces muy abundantes (hay una reserva ornitológica en Galbe, creo). Y de pronto, al entrar en una hondonada un perfume a flores realmente embriagador y penetrante, racimos amarillos de genista bordean la carretera y recuerdo súbitamente las palabras de mi padre:
-Fíjate Javier, en esta tierra huele a miel, es un sitio perfecto para las colmenas...
Sí, yo era un niño que viajaba entre el depósito y mi padre en su Iso biclíndrica agarrado al centro del manillar viendo pasar el asfalto o la tierra bajo la rueda delantera, trajimos las colmenas tres años a Perales de Alfambra, mi padre era maestro, y en los 60, con seis hijos, era imprescindible el pluriempleo; nunca sentí en aquellos años aquel "olor a miel", pero ahora lo sentía de una forma brutal y volvía a ser aquel niño que su padre hacía viajar en moto en aventuras inigualables para cazar o dedicarse a la apicultura en rincones maravillosos y casi vírgenes. Recordé los viajes, saliendo de casa al amanecer hacia Teruel, y lo que disfrutaba pescando cangrejos en el río Alfambra y observando la fauna de aquellas choperas de un verde sobrecogedor, como una gran cicatriz serpenteando en la roja y desolada estepa turolense, un paraíso para un niño inquieto y fantasioso, me llevaba agua, la comida y el almuerzo y esperaba a la tarde para oir a lo lejos la llamada de mi padre para volver hacia la Iso y hacia casa, ... la aventura continuaba, Escandón, Albentosa, El Ragudo, y hasta que bajábamos de la moto. Tuve un padre que me hizo cómplice de sus constantes correrías, que me enseñó a mirar el campo y los animales con una mirada muy especial, era un espíritu inquieto y aventurero, improvisaba como nadie, los medios eran pocos ..., y camino de Alcañiz volví a sentirlo junto a mí hasta hacerme un nudo en la garganta, porque no me dejó aquel triste domingo de junio, no me dejó, sigue en mi corazón y estará siempre, es hacer justicia a quien te ha dado una infancia feliz.

                       Motocicleta ISO, prácticamente igual a la de mi padre

 Y pasado el orgasmo de nostalgia, Hal9000 en la lejanía comenzaba a bajar el ritmo, y rápidamente me puse a cuatro metros escasos para indicarle que seguía allí y que volviera a "arrear", con él no hace falta más, nos entendemos bien. Alfambra, Perales, el puerto del Esquinazo, y ya en la N-211,Montalbán, y el puerto de Las Traviesas, donde dejamos el paisaje típico turolense y entramos en la comarca de bombos y tambores, más mediterránea, con olivos, almendros, melocotoneros (!como no!, los de Calanda entran dos en media docena por su tamaño), repostar en Alcorisa y casi sin darnos cuenta estábamos en Alcañiz ...
-¡Anval, estamos en la entrada!
-Decidme dónde, que voy para allá, ya estamos todos y esperándoos para ir a comer.
Y la vuelta, muy parecida, pero no igual, algo más rápida, huyendo de las tormentas (no pudieron con nosotros, corríamos más que ellas) y con mi tocayo disfrutando de las curvas con los nuevos reglajes de amortiguación para la CBF que le había indicado Aristu, y yo dejando caer la Drag por esas subidas y bajadas preciosas de curvas enlazadas. Ya me lo había dicho Anwer: "Para saber las curvas que tiene esa carretera hay que hacerla de noche ..., parece que nunca se acaban"

Tributo a Alberto Salvia.
                                                           Paraje del río Alfambra
                                   

martes, 17 de mayo de 2011

Cabeza de hormiga

Es un nombre exótico para una moto, pero era el nombre con el que popularmente se la conocía. Investigué algo sobre eso, y oficialmente, parece ser que el Sr. Simeón Rabasa, nunca le puso ese nombre, pues recuerdo que en la documentación figuraba ... "modelo: 125 Súper", pero si querías hacerte entender sobre tu moto debías dar el nombre más conocido. Solo es necesario observar la moto para darse cuenta de dicho nombre, un faro carenado con la orquilla y el manillar saliendo de él como si de dos antenas se tratara; aparte de ello, la moto era muy robusta, de plancha de hierro en todos sus elementos, con un motor de 125 cc y calculo que unos 4 o 5 caballos, y tres marchas, en llano y a tope alcanzabas unos 80 Km/h, ... y frenabas como podías, pues los tambores de freno eran bastante reducidos. Pero me gustaba, por su aspecto estilizado y retro, por ser una moto de tamaño considerable, pero sobre todo por el aspecto que le daba aquel faro enorme y su bellísimo depósito en forma de lágrima, y para mis trece años, sus posibilidades eran más que suficientes para mí.


 Pero vamos a la historia de cómo llegó a mis manos. En el verano de 1970, mis notas en el "Certificado de Estudios Primarios", con el que finalizaba la educación primaria, habían sido de lo mejor de mi colegio, (Serrano Súñer de Castellón), a mi hermano le habían comprado el verano anterior una hermosa bicicleta plegable BH por sus buenas notas, y en mi cabeza se formó la idea de que era mi momento. Sin decir nada a nadie empecé a deambular por los talleres que conocía en Segorbe, Germán y Castillo, dónde ya me conocían por mis visitas, me encantaba el ronroneo de las motos, el olor a gasolina y acariciarlas, eran entonces muy abundantes para el español de a pié; pero cuando preguntaba precios de las que tenían en venta de segunda mano, las oscilaciones entre 3.000 y 5.000 pesetas me parecían inalcanzables para la economía familiar, y astronómicas para mis ingresos fijos semanales de 25 pesetas. Un buen día, cansado de mis visitas, Paco, mecánico de Casa Castillo, marido de Julia Castillo, me preguntó:
-¿Pero tú quieres comprarte una moto? ¿tu padre lo sabe? ...
Le contesté que no, que primero debía tener algo que decirle. Sin mediar palabra me llevó con él a un enorme desguace que tenía en el huerto de atrás del taller, retiró un plástico que cubría la Derbi y me dijo que la vendía por 1.300 pesetas. Mi primera impresión fue de desconcierto, pues a la moto le faltaban muchas piezas, el carburador, el volante magnético, casi todos los cableados, la bobina de baja y la pipa de bujía, las manetas, la bombilla de faro, y además, su aspecto era descorazonador, muy oxidada y llena de desconchados. Pregunté:
-¡Pero esto es una ruina, y le faltan las piezas más importantes ...!
-Cierto, respondió Paco, ... pero aquí hay piezas de sobra para que encuentres las que faltan, y eso entra en el trato, las buscas y te las montas tú, y me comprometo a darte las indicaciones necesarias, es muy fácil.
No dijo más y subió al taller, dejándome frente a aquella reliquia de los años 50, ya anticuada en aquellos días.
 Subí y le dije con decisión:
-¿ Mil pesetas ...?
-Vale, ... pero habla con tu padre, no quiero líos.
Y salí disparado para hablar con él; le expliqué con todo detalle la operación, se quedó pensativo y me dijo:
-Esta noche te contesto, déjame pensarlo bien.
Cuando llegó la noche, mi padre me llamó aparte, se puso serio y me dijo: (nunca lo olvidaré)
- Mira Javier, yo nunca te compraré una moto, pero ésta que quieres te la comprarás tú. Mañana a las ocho comienzas a trabajar en la obra (construcción) hasta que te ganes lo que vale; ya he hablado con tu tío Luis y está de acuerdo. Y otra cosa ... tu madre no debe saberlo, oficialmente la moto me la compraré yo, aunque seas tú el que la lleve.
Y así fue como pude comprar aquella moto y fuí consciente de lo tremendamente duro que era el trabajo en la construcción, y lo que les esperaba a mis compañeros (la mayoría) de clase que no iban a continuar con el Bachillerato. Con el dinero en la cartera de mi padre comencé buscar piezas para mi Derbi en aquel desguace hortícola, en donde frecuentemente me topaba con fauna de toda especie al mover las piezas y motos, pero poco a poco iban saliendo, pues la mayoría de piezas de las motos españolas de la época tenían elementos comunes a todas ellas y eran perfectamente intercambiables, platinos, bobinas, condensador y volantes Motoplat, carburadores dell'Orto de cuba lateral y chiclé de 16 o 18, manetas de baquelita que se rompían solo con mirarlas, y en apenas dos semanas, tuve todo listo, limpio y montado para que Paco hiciera en apenas media hora la puesta a punto, de encendido y carburación. Y arrancó la Derbi, y la llevé a casa, en donde me encontré con indiferencia total por parte de mis hermanas y hermano, y donde mi padre se apresuró a desmontarla casi en su totalidad para pintarla de un bonito color negro con detalles en rojo bermellón, sabía de mecánica (era un ex-motorista) y tenía una mano para pintar excelente.
Y así fue como comencé a rodar com mi primera moto, a hacer mis pinitos en mecánica, a recorrer mi pueblo de veraneo a más velocidad de la que debía, ... y claro, a tener mi primer accidente de consideración del cual aún luzco una bonita cicatriz en mi mentón, y que me recuerda cuando me afeito como entré como un vendaval en casa de Pilar la Hebra reventando la puerta de aluminio y dejando un charco de sangre en el pasillo de su casa mientras mis amigos me llevaban  medio inconsciente a urgencias.
Con ella tuve mi primer nick motero, la "hormiga atómica", y me granjee fama de temerario y gamberro. Pero fue mi primera moto, y con ella aprendí más que con ninguna otra de las que he tenido, pues nunca se siente nada en la vida como la primera vez ...

miércoles, 16 de marzo de 2011

Las Motos y el Psicoanálisis

LA MOTOCICLETA, UN SUEÑO A REALIZAR
No hace mucho tiempo, una tarde de un día de los normales, mi chica y yo teníamos planeado para esta tarde tras el trabajo salir, tomar algo en el pequeño y agradable café de un par de amigos , de paso cortarme yo el pelo en la vecina peluquería de "Rafa dos-Harleys" (nick que ha merecido por su empeño en vender su 883 a buen precio al comprarse una S.1200 y convivir con sus dos motos casi dos años ...) pero al llegar a casa tras el trabajo, estaba medio destruído y mi chica, que es muy observadora, decidió postponer el tema. Debo decir en este punto que ella tenía unos días de vacaciones de la empresa, de éstos que te dan cuando ni los quieres ni los puedes disfrutar, pero los tomas o los pierdes. La cuestión es que estuvimos disfrutando de esos placeres sencillos pero excelentes, arrebujados en el sofá, una pastilla de chocolate, unos cafés, una palmera de mantequilla y ojaldre, y una pelí ... casi nada, el paraíso.
 La peli en cuestión no era muy allá, pero me llamó la atención un aspecto del guión que he visto muchas veces y aparece siempre de vez en cuando en películas, libros, biografías e historias reales. Al protagonista le ocurren una serie de situaciones en las que su mundo tranquilo y controlado se le desmorona, decide hacer todo aquello que siempre deseó y como no, entre otras cosas ... ¡se compra una moto de gran cilindrada! Y aquí llegamos a la cuestión, porque llevo muchos años viendo como el sueño irrealizado de tener y rodar con una moto, libre, a tu aire y perderte, parece ser una constante entre las quimeras de muchas personas (generalmente hombres), seguro que lo vemos muchas veces y quizá no reparemos en ello, pero es así; en nuestro mundo esta ilusión es equiparable a tener la pareja 10, la isla desierta, la casa en la naturaleza, el bote de la primitiva y cosas así. Y es muy frecuente, nos ha pasado a much@s de nosotr@s con el/la vecin@, el/la amig@ o compañero de trabajo ... -" ¡Qué pedazo de moto tienes colega!, ... ya me gustaría a mí, pero es una locura". Y es que para la mayoría de personas es una locura, no ya por el tema económico, sino por el ético, no es de gente "bien", correcta y organizada ir por ahí tras un manillar. De hecho, la ciencia tiene una explicación que juzgo muy correcta,  lo pude comprobar hace poco en otro bloq motero:   

 -"Tanto en sueños como en la vida real, una moto es el vehículo de la juventud por su autonomía y potencia que incluso le permite subir por escarpados caminos de montaña, prescindir de los mismos, o viajar por carreteras infinitas.
En su interpretación a la luz del psicoanálisis, los sueños de motos tienen un significado parecido al de soñar con bicicletas o coches, pero en este caso se añade una mayor peligrosidad, alegría y gusto por la aventura, típicas de la juventud, así como las frecuentes competiciones, viajes, y escapadas que se realizan en los sueños, incluso con la propia pareja (BLOQ 100x100 MOTO)"
Para mí queda claro que en el subconsciente de mucha gente la moto es todo un símbolo y un arquetipo inconsciente.
Quizá para nosotr@s, l@s que vivimos la moto, ya no signifique lo mismo, porque sé de muchísim@s que, después de conseguir tener una moto, han "arriado velas" rápidamente tras irse al suelo, pasar un rato demasiado largo de frío intenso o calor extremo, llevarse un buen susto o quedarse "tirado" y desamparado en una carretera apartada. Muchos llevamos nuestras cicatrices hechas por la moto, en el cuerpo, en el alma, en el recuerdo ..., hemos pasado penalidades, hemos maldecido aquel hierro que nos reventaba el viaje o el plan por una avería inoportuna, y soportamos como podemos ese extra en nuestro ya apretado presupuesto por esta afición, ... y seguimos aquí, emocionándonos como el 1er. día cada vez que salimos con ella y con quién siente como nosotr@s, o al cuidarla o añadirle cualquier cosa que pensamos que le faltaba, para nosotr@s ha dejado de ser una quimera, es parte de nuestra realidad cotidiana.
 Este año en Tordesillas (Motauros), en torno a la hoguera familiar y confortable, comentaba con dos viejos compañeros con los que compartía koncentra (en las koncentras también se habla de cosas interesantes) que esto de las motos, como todo en la vida, va por rachas, porque veo que es así incluso para los más fanátic@s, entre l@s que no me incluyo; hoy, y desde hace casi 20 años, con mi Virago y la Drag, disfruto de una racha motera excelente, pero no siempre ha sido así, pese a tener moto en otras épocas. Cuando nació mi primer hijo, pensé que la moto ya no era compatible con la nueva realidad que reclamaba mi tiempo, ... y daba perfectamente el perfil del papá joven que junto a su esposa y de la mano de su pequeño, miraba con nostalgia y resignación cada moto que pasaba junto a mí; (aún hoy sonrío cuando desde mi moto observo esta escena) , vendí mi MV Agusta y me resigné a mi elección. Pero aquello duró un paréntesis de cinco años, celebré el nacimiento de mi segundo hijo con la compra de mi Virago, y por primera vez estrené moto, igual que la de la ilustración.


 Mañana no sé si la vida permitirá, por mucha voluntad que tenga en ello, que siga con esta afición, o quizá sufra un paréntesis, no lo sé; pero hoy sigo dispuesto a ello. No es ya mi caso el de realizar un sueño alojado en mi inconsciente, es continuar aferrado a esa autonomía, a esa alegría, a la aventura, ... y a esa juventud perenne que nos demuestra la ciencia y el psicoanálisis.
 Reflexiona si lees ésto, ¿es ese tu caso? si lo es no quiero desanimarte, al contrario, pretendo compartir contigo mi locura, pero plantéate con calma alguna vez hasta dónde estás dispuesto a seguir o a empezar con esta afición ... de locos para un@s cuant@s, y de corta experiencia o ilusión sin realizar para much@s igualmente.

martes, 8 de marzo de 2011

Predicar seguridad, rezar estadísticas.


Y ahora hasta 110 ...
 No dejamos de oir, últimamente, lo "finos" que se están poniendo los de la DGT, con el tema de los radares, fijos, escaqueados, móbiles, en la portezuela de un coche, en los paneles de aviso ... ¿y las multas?, casi nada, que si han quitado los márgenes de error, retiradas de carnet, hasta penas de cárcel, ITV's esperpénticos, y ... mejor no sigo, pero el panorama es triste; en España el descenso de demanda de gasolina y gas-oil es notable; la crisis cuenta y mucho, pero yo creo que la represión como forma de educar y prevenir en materia de tráfico, también nos aparca más de la cuenta. Y el colmo de las excusas es volver a bajar los márgenes de velocidad con el sufrido pretexto del ahorro, en el contexto de una crisis que parece ser el pretexto ineludible de tanto empobrecimiento. Y las estadísticas confirman el buen hacer de nuestros gobernantes, lo dicen l@s aleman@s: "Hay grandes mentiras y estadísticas"
  

Siempre he unido moto y libertad, salir a rodar siempre ha sido sentirte libre, sueltas la presión, es un soplo de aire fresco, relajas la mente. Era (y subrayo lo de "era") para mí una norma no mirar relojes ni velocímetros, solo la carretera y el horizonte. Pero al paso que vamos, me paso más tiempo al quite de los 110 Km/h. que otra cosa; cuando la Drag va realmente fina y deja de hormiguear ... ¡vas a 140!, es su velocidad ideal de crucero, pero en el cambio de rasante está Pere Navarro con sudario y guadaña para joderte la mañana, la semana o el mes entero. Y ya no es lo mísmo, no consigo relajarme, tengo pesadillas pensando en que la bolsa de depósito me tapa el reloj y me calzan a 115Km./h., voy mirando como crecen radares controles, avisos, al mismo ritmo que crecen los guardaraíles en toda carretera que se estrena. En las kdd's no se para de hablar, de dónde está tal o cual radar, o si a fulano ya no le quedan puntos. Y es triste, esa sensación de libertad no la he perdido, pero me la han reducido al mínimo, me siento vigilado, controlado, observado y con el hacha en el cuello lista a caer. Se suele coincidir en que la libertad es la posibilidad de elegir, y en este país cada vez quedan menos elecciones cuando sales de viaje o a rodar un rato. Y lo que nos ocurre en el tráfico, está ocurriendo en todo, se nos está privando constantemente de libertades, de posibilidades ... y a cambio se construyen verdaderos monumentos a la demagogia para disfrazar como se nos está desplumando y empobreciendo constantemente, cada vez hay menos margen entre nuestros ingresos y contibuciones al erario público de este país sobredimensionado en administración, tanto como clientelas políticas genera nuestra "democracia"; tantas limitaciones y normativas tienen un fin claro: "recaudar"
  

Pero no perdamos la esperanza, quedan carreteras de montaña o casi desiertas donde miras dos curvas más allá, a ver que te llega, y consigues olvidarte del velocímetro, y recuperas la atención por el feeling de tu moto, el estado del piso, como canta ..., si hace frío, si huele bien. Y te vuelves a sentir relajado, los brazos vuelven a caer sueltos y el ánimo también. Pero quedan pocas, cada vez menos, y sin cobertura en el móbil; y lo que es peor, ... ¿hasta cuándo?, la tecnología que nos ha dado unas motos cada vez más fiables y completas, también puede conseguir que no se escape ni un rincón del mapa a los ojos inquisidore s de esta nueva generación de represores que predican la seguridad y rezan estadísticas, liberados de toda crítica, pues parece ser que las urnas dan patente de corso para legislar ... o practicar el deporte favorito de nuestra clase política, la corrupción.
 ¿Os ocurre a algun@ algo así? ¿Soy yo el raro? ...

lunes, 7 de marzo de 2011

Don Manuel

 En mi vida, estoy seguro que debo mi afición a tres personas. Mi padre, que me subía a su Iso bicilíndrica entre el depósito y él, cuando ni siquiera llegaba a los reposapiés, y recorría Km's y Km's de las carreteras de Castellón y Teruel (de los 60), de día y de noche, con frío y calor, y frecuenteme nte con averías que siempre resolvía (algún día hablaré de él en este bloc, cuando encuentre las palabras adecuadas, que aún no tengo). Mi padrino Carlos, que venía a visitarme desde Orpesa impecableme nte vestido de cuero con su impresionan te Sanglash 350 totalmente negra y superequipa da, parabrís, alforjas, defensas... Y Manolo Sifre, sobre el que quiero hablar hoy.
 Manolo apareció por Castellón desde su pueblo de la sierra para abrirse camino en la vida y cumplir su sueño; fue alumno y amigo de mi padre, durante años, carrera, oposiciones, licenciatur a. Y siempre compartiend o una de sus aficiónes comunes, la moto. Mis primeros recuerdos son de una impecable Ducati 125 Ts, azul y plata, que sonaba como un reloj suizo, y siempre perfecta, más tarde una Ducati 250 de Luxe, una Road 350, era un "ducatista" convencido y fiel como nadie. 

 Cuando en los 70 se pillaron coche todos los que, por necesidad, habían llevado moto, él, siguió fiel a su afición y a sus máquinas, y todos los veranos, TODOS, encontraba un día para coger su moto, visitar y charlar con su maestro. En una de esas visitas, cuando salí para ver su Ducati, era una Ducati, pero ¡una increíble 750 GT!, situaos a mediados los 70, ... aquello era un sueño, y más cuando me dijo: 
-"¡Cógela y sal a carretera con ella!, que ya tienes carnet"
¡Menuda tarde pasé!, compararla con mi Bultaco era pecado, muchos Cv's, freno de disco, arranque eléctrico, bicilíndrica y 750 cc. y enorme y compacta ... casi nada; os aseguro que fue una de mis mejores tardes, una tarde que nunca olvidaré.

 En el verano del 2009, volvió como siempre, pero se encontró con la sorpresa de que su maestro, ya no estaba; mi madre me llamó a casa, cogí la Drag y me fuí a verlo al momento. Después de charlar sobre lo inevitable, se subió en mi 1100, la tanteó, la cubrió de halagos y virtudes y me felicitó. Me dijo que seguía con la afición, tenía una Suzuki 400 mono en Castellón, y una Yamaha XT para cuando subía al pueblo ... disfrutaba de su jubilación, y me habló de los "pepinos" RR de sus hijos. Cuando ya nos despedimos, se volvió hacia mí y me dejó helado: 

-"Javi, ¿quieres la 750?, te la regalo, ya no la llevo, y funciona, mis hijos no la quieren, y tú tienes afición y te conozco de siempre. ¡Anda, baja a Castellón a por ella y para tí...! Te aseguro que no se la daría a nadie"
 

 No le respondí, si traigo otra moto a casa, aunque sea esa joya clásica, tendré que pillar la tienda de campaña para dormir, seguro. Pero gracias Manolo, para mí siempre DON MANUEL.
(En este relato no hay nada de fantástico, todo es real 100%)

domingo, 6 de marzo de 2011

Toño - Algunos días son de piedra

Some Days are Diamonds (Some days are Stone) - Toño

Algunos días que estás cansado de estar solo
algunos corazones son diamantes
...y algunos corazones son de piedra.

Ilusiones de amor
que vienen y encuentras.
Confía en tu corazón
tal vez su amor crecerá,
lágrimas silenciosas llenas de orgullo

No puedes correr y esconderte.
Tu necesitas amor como yo.

 Solo se me ocurre hablar de Toño comparándolo con una historia de amor, porque conozco muy pocos con un amor tan grande a algo o a álguien, se enamoró de la moto como un flechazo fulminante y certero, todo fue un torrente incontenible para él desde el día en que decidió comprarse una moto, y como dice la canción de Cris Norman, cantada magistralmente por John Denver, tuvo con su amor muchos días de diamante, y alguno de auténtica roca, siempre esperaba que su amor le correspondiera, y las motos se lo llevaron en un torbellino de sensaciones constantes que le impedían saborear los buenos momentos lo suficiente para saciarle e impedir plantearse nuevas metas y mayores en su mente y su corazón apenas rodaba para volver a casa. Su amante le correspondió de una forma total, pero con demasiada fueza, acaparando todo, ... absolutamente todo.

Llevé a mi chica como muchos sábados al trabajo, pero aquella mañana junto a la acera había una flamante Harley Davidson Softail, bajé del coche y le hice una inspección total desde todos los ángulos, una motocicleta permite que la admires sin ser irrespetuoso con ella, al contrario, su propietario se verá complacido por ello. Aquel día de octubre, en casa, hablamos de un hombre que había entrado en la tienda y le había preguntado por mí, quería conocerme personalmente; según decía conocía a mi hermana, se había comprado una moto y quería conocer a álguien supuestamente más experto para "romper la mano" y le habían hablado de mí y de mi Virago; até cabos inmediatamente, marqué el número de teléfono que le había dado y al día siguiente Toño me seguía con su Softail por las carreteras de la sierra, apenas habíamos hablado por la mañana...
-Hola, soy Toño...
-Ya, yo Javi, ¿has repostado?... ¿vamos ...?
-Oye ¿a dónde?
Sonreí y le dije:
-¿No querías rodar? Fíate de mí. ¿Me sigues detrás?
Sonrió, se bajó la visera ... y me siguió. Minutos más tarde pensé que me había portado como un auténtico maleducado, mientras bajaba una marcha observando por los retrovisores como luchaba para entrar en las curvas con la Softail totalmente recta y virgen de kilómetros.
 El almuerzo fue el momento de las presentaciones más detalladas y donde empezamos a conocernos más en profundidad, tener amig@s comunes y conocer él a casi toda mi familia facilitaba las cosas. Vivimos situaciones similares durante meses, en las que siempre le recomendaba prudencia, porque veía que iba lanzado a todo aquello que iba descubriendo día a día acelerando cada vez más, acumulando experiencias moteras y habilidad con su moto, ya me reprochaba mi lentitud con mi 535 centímetros cúbicos ante su buen conducir ... y los 1400 c.c. de su Softail; en muy poco tiempo me quedé sin nada que enseñarle, mi mundo, mis rutas, mis bares de carretera, se le quedaban pequeños, apenas transcurrió tiempo para verlo con su parche del Harley Davison Club de Castellón, y de los relatos de sus contínuas aventuras en concentraciones, fiestas, viajes, y rutas cada vez más exigentes y prestigiosas, Pingüinos, Elefantes, Faro, Inglaterra ... no había matinal, ruta o desafío que llegara a sus oídos que no experimentara con su Harley cada vez mejor equipada y completa.
 Pero a pesar de todo, siempre tenía tiempo para llamarme, y mantener nuestra amistad viva. Tengo que reconocer que comencé a rodar más a menudo desde que apareció en mi vida, y con excelentes viajes y momentos; con él pasé el mayor frío en moto que jamás he experimentado, yendo a Pingüinos en el 25 aniversario, fue uno de los mejores viajes, inolvidable sin duda, y con una plenitud que vivía contagiado por su enorme ilusión; juntos llegamos a saborear lo mejor y lo peor que el mundillo de las motos puede dar. Reímos juntos, rodamos juntos y juntos derramamos lágrimas. 
Jamás me atreveré a juzgarle, pero nunca pude seguir su ritmo, mi amor a las motos nunca fue tan grande, ni mi atrevimiento, mi espíritu de aventura no consigue alejarme de mi mundo ajeno a las motos; pero para él, la moto era su vida, era todo, trabajaba para no dejar escapar la más mínima oportunidad de rodar, entre semana iba al road-house, el viernes preparaba ya el petate. Y tengo muchas deudas con él, me llevó a conocer a muchos de los que en los últimos años he llamado amig@s y se han convertido en herman@s de ruta, de tiempo libre y de amistad fértil y sincera. Nunca pude darle más de lo que él me dió, consciente quizá, de mi menor capacidad para enamorarme y saltar al vacío, porque hay opciones en la vida que uno puede asumir o no, pero no sería justo criticar, cada cual echa a andar en la vida por el camino que quiere y puede.

 Espero que el tiempo me permita llevarte una antorcha este invierno en tierras de Castilla, tal y como la llevamos en Boecillo juntos por otro amigo común, ya no volviste a Valladolid, ... estaba demasiado cerca para tí, mientras yo seguía sintiéndote junto a mí, en la carretera y junto a las hogueras. Siempre tendré un pensamiento para el amigo que vendió su alma a las motos, el que ayudó a convencerme para comprarme una Drag Star, opinaba que era mi moto, que yo no era para una Harley Davidson, me conocía y acertaba, y sabía que podía ser mi pasaporte (como lo es) a nuevos horizontes asequibles a mi ritmo y pretensiones, y que él había ya dejado atrás.
...Algunos días son diamantes ...